MOVIMIENTO LACANIANO - MVD - URUGUAY
  IDEAS CENTRALES
 


 Ideas Centrales

 

Lacan retoma la teoría psicoanalítica de Freud para desarrollarla incorporando elementos del estructuralismo, la lingüística (Ferdinand de Saussure, Roman Jakobson), de la filosofía (Kojève, Sartre), de la fenomenología (Husserl), de corrientes existencialistas diversas a las sartreanas (Martin Heidegger, Karl Jaspers, Maurice Merleau-Ponty), de la antropología (Lévi-Strauss) así como elementos de las matemáticas, por ejemplo la topología combinatoria (banda de Moebius y el toro), la teoría de los nudos, la geometría, la teoría de juegos y la teoría de números.

Inconsciente estructurado

Una de las primeras hipótesis fuertes de Lacan es que lo inconsciente está estructurado como un lenguaje y opera combinatoriamente por los mismos procesos que generan la metonimia y la metáfora. Entiéndase bien: no quiere decir que se reduzca a un lenguaje. Un ejemplo "simple" de lo antedicho son los ensueños (imágenes oníricas); éstos son como metáforas de deseos reprimidos. Explica que la materialidad del pensar está dada por la materialidad de los significantes, y las actividades mentales de la combinatoria de significantes que configuran al pensar.

                                                                                                      

                                                                                                           Banda de Möbius
Lacan, con Freud, considera que el ser humano, además de estar regido por los instintos, también lo está por las pulsiones. A diferencia de los instintos, las pulsiones carecen de objetos predeterminados; esto hace que el ser humano no quede encerrado en esquemas o estereotipos simples de conducta; el ser humano, al ser pulsional, supera el mero sistema de "estímulo respuesta" que caracteriza a los otros animales (en los primates superiores -chimpancés etc-, ya se observan primordios de pulsiones).
Refuerza la idea freudiana de que lo inconsciente, lejos de ser algo subconsciente, es algo que se da en un plano que no es subyacente a la consciencia y demuestra esta relación entre los planos de lo consciente y lo inconsciente con la incorporación del objeto topológico denominado banda de Möbius.

Lo Real, lo Imaginario y lo Simbólico
 
 Nudo borromeo
Explica la constitución subjetiva como una estructura dinámica organizada en tres registros. Lacan formuló los conceptos de lo real, lo imaginario y lo simbólico para describir estos tres nudos de la constitución del sujeto. Estos tres registros se hallan imbricados según la forma de un nudo borromeo, (o, nudo Borromi): El desanudamiento de cualquiera de los tres provoca el desanudamiento de los otros dos. Se trata de otra herramienta conceptual típica de la topología combinatoria, como lo es la ya referida Banda de Möbius.
Lo real es aquello que no se puede expresar como lenguaje, lo que no se puede decir, no se puede representar, porque al re-presentarlo se pierde la esencia de éste, es decir, el objeto mismo. Por ello, lo Real está siempre presente pero continuamente mediado mediante lo imaginario y lo simbólico.
Lo imaginario está constituído en un proceso que requiere una cierta enajenación estructural, es el reino de la identificación espacial que inicia en el estadio del espejo y es instrumental en el desarrollo de la agencia psíquica. Es en este proceso de formación que el sujeto puede identificar su imagen como el 'yo', diferenciado del otro y en relación con el objeto a. Lo que se designa como 'yo' es formado a través de lo que es el otro —en otras palabras, de la imagen en el espejo. Es la forma primitiva de pensamiento simbólico.
Lo imaginario, o aspecto no-lingüístico de la psique, formula el conocimiento primitivo del yo, en tanto lo simbólico, término que utilizaba para la colaboración lingüística (lenguaje verbal coherente), genera una reflexión a nivel comunitario del conocimiento primitivo del yo y crea el primer conjunto de reglas que gobiernan el comportamiento e integran a cada sujeto en la cultura. Constituye el registro más evolucionado y es el que tipifica al ser humano adulto. Lacan considera que el lenguaje construye al sujeto y el humano padece este lenguaje porque le es necesario y le aporta a cada sujeto una calidad heurística (con el lenguaje simbólico se piensa, con este lenguaje se razona, con tal lenguaje existe comunicación -simbólica- entre los humanos).
Lo que se convierte en el Sujeto propiamente se desarrolla mediante su inserción en el orden Simbólico, momento en el cual el infante adquiere la habilidad de utilizar el lenguaje —es decir-, de materializar su deseo mediante el discurso.
 
Estadio del espejo 

Lacan descubre (casi paralelamente a Wallon) que la percepción que cada ser humano tiene de sí, su sí-mismo (Selbst en la terminología de C.G.Jung) es congruente con la noción de su ego y que esta imagen de sí, esta noción que cada ser humano tiene de sí, o ego, noción de su apariencia corporal completa y de su personalidad... sólo se logra a temprana edad viéndose reflejado en un semejante, a este momento se le llama estadio del espejo. El yo (o, ego) es (inicialmente) un otro, con tal descubrimiento puede decir Lacan: el sujeto se constituye en y por un otro semejante. El estadio del espejo está predeterminado genéticamente en los humanos y es perfectamente corroborable en condiciones científicas de experimentación (semeja en muchos aspectos al imprinting (grabación, troquelado) que en etología ha descubierto Konrad Lorentz).
El estadio del espejo es descrito en el ensayo de Lacan "El estadio del espejo como formador de función del yo", el primero de sus Escritos, considerado uno de sus trabajos más importantes.
Algunos lo ponen crudamente como el momento en el que el niño se 'reconoce' a sí mismo(a) en la imagen del espejo, pero esto no se apega a la idea de Lacan y hace confusa la terminología. El énfasis de Lacan se concentra en la identificación con una imagen o entidad exterior inducida mediante, como él lo pone, "insuficiencia de anticipación –y que crea para el sujeto, atrapado en la atracción de la identificación espacial, la sucesión de fantasías que se extienden a partir de una imagen-cuerpo fragmentada a una forma en su totalidad que llamaré ortopédica– y, por último, a la suposición de la armadura en la entidad alienante, que marcará con su estructura rígida todo el desarrollo mental del sujeto". Es la Función Paterna lo que permite que el infante sea un sujeto, lo más libre posible, con un pensar coherente lo más propio posible... y al mismo tiempo, por ser de pensar coherente, que le permita relacionarse positivamente mediante símbolos con el otro. La imposición de La Ley, ha descubierto Freud y lo corrobora Lacan, permite además la exogamia, y, así, la persistencia de la especie humana.
Es significativo que este proceso de identificación es el primer paso para la constitución del sujeto porque todo lo que le sigue -la transición hacia el orden imaginario y el orden simbólico- está basado en este reconocimiento equivocado (méconnaissance): este es el proceso que Lacan detecta en cada identificación posterior con otra persona, la identidad o mecanismos parecidos a lo largo de la vida del sujeto. Es el inicio de un proceso que dura toda la vida y que consiste en la identificación de uno mismo en términos del otro. Más aún: para que el ego plasmado o constituido durante el estadio del espejo pueda devenir sujeto se hace necesario luego el clivaje impuesto desde la función paterna, desde una de las instancias del Otro.
Los estudios de Wallon y los de Lacan en cuanto a la autopercepción humana a través de la imagen reflejada se anticiparon más de treinta años a los de la psicología evolutiva al respecto, recién en en 1964 el estadounidense Gordon Gallup efectuó el llamado test del espejo, aunque significativamente omitió hacer cita de los trabajos precedentes realizados por Wallon y Lacan.
Falo
El falo, (del griego φαλλός, transliterado phallós, fallós) es otra denominación del pene y, a veces, de los órganos exteriores masculinos: el pene y testículos tomados como un todo.
La palabra "falo" puede referirse al pene en erección, a un objeto en forma de pene, como un dildo, o una figurilla con forma de genitales externos masculinos usado de modo votivo hacia una divinidad o bien para dar culto a la misma. Las implicaciones subjetivas suscitadas por lo fálico son amplias, e incluyen la fertilidad, poder generativo, erotismo y poder.
Psicoanálisis y Teoría de Género 
En el psicoanálisis ha tomado una referencia simbólica, contraponiéndola al sentido estrictamente anatómico. El discurso acerca del falo y falocentrismo en la teoría de género parte en gran medida de una crítica de los conceptos psicoanalíticos, para proponer una elaboración acerca de los discursos androcéntricos de poder.
Psicoanálisis freudiano
Sigmund Freud no distinguió entre el falo como referente simbólico y el pene como realidad anatómica. Sin embargo, al hablar de "fase fálica", hacía referencia a la primacía de los genitales exteriores como zona erógena y tema de fantasías en torno a la sexualidad.

Psicoanálisis lacaniano
 
El falo ocupa un lugar primordial en la teoría psicoanalítica lacaniana en referencia al complejo de Edipo.
La distinción tajante que el término "falo" implica, se debe a que interés del psicoanálisis no es el pene como realidad biológica, sino el papel que la representación de este órgano juega en la fantasía, y como significante de la diferencia sexual y de "la falta". El falo es un significante particularmente importante, en tanto opera en cada una de los tres registros: el simbólico, el imaginario y el real, donde constituye el anclaje de la cadena de significantes, al inaugurar el proceso mismo de significación.
En el discurso inconsciente, el varón está posicionado como tal en tanto son vistos como teniendo el falo, mientras que las mujeres, quienes, a la vez que no poseen el falo, son falo. El falo simbólico es el concepto de ser "hombre" de manera categórica, total. Cabe en este punto recordar que estas propuestas lacanainas son una teorización acerca del discurso subjetivo, no un concepto de valoración sobre los sexos en tanto realidades objetivas.
Teoría de género 
Judith Butler, en su obra "Gender Trouble", explora las elaboraciones de Freud y Lacan sobre el falo simbólico, señalando el nexo entre el falo y el pene. Escribe que "la ley exige su propia noción de 'naturaleza'. Intenta ganar su legitimidad a través de una naturalización binaria y asimétrica de los cuerpos en la que el falo, aunque no claramente idéntico al pene, despliega el pene como su instrumento y signo naturalizados". En "Bodies that Matter", profundiza su exploración, notando que, si Freud enumera una serie de análogos y substituciones que afirman la calidad de transferible que posee el falo desde la representación del pene a otros, enotonces cualquier cosa puede entrar a representarlo.
En términos culturales, el falocentrismo es usado para describir una doctrina o conducta androcéntrica en torno al pene. A veces se refiere al patriarcado en su vertiente discursivo.
  
El Otro 
En contraste con los ego-psicólogos angloamericanos de la época, tal cual se ha visto Lacan considera al yo como algo constituido en el campo del "Otro", es decir, en la concepción de lo externo. Lacan argumenta que pensar el yo como una fuerza coherente con control sobre la psique de una persona difiere de lo planteado por Freud. Para Lacan, el yo permanece en conflicto interno permanente, sólo soportable mediante el autoengaño.
Su teoría del yo objetificado estaba inspirada en el pensamiento de Ferdinand de Saussure respecto a la relación entre el significado y el significante -el papel del lenguaje y las referencias en el pensamiento eran centrales a sus formulaciones, en especial la de lo Simbólico.
Pulsiones 
Como Freud, considera que el comportamiento humano está regido por pulsiones, que se relacionan con el pensamiento heurístico y lo diferencian del resto de las especies. Es por esto que el humano no queda encerrado en el esquema de "estímulo respuesta" que caracteriza a los otros animales. La articulación de la pulsión en el registro simbólico constituye lo que Lacan denomina deseo.
El sujeto deseante se adscribe a la cultura, en la medida que exista un objeto "ideal" perdido, al que llama objeto a. Esta instancia mítica, es la que Lacan denomina como S1 (significante del deseo de la madre), la que se relaciona con los postulados psicoanalíticos de la lógica de la castración.
El sujeto en la medida que se adscribe la interdicción de la ley paterna, entra a la mediatez de la cultura. El objeto a se pierde, cuando intenta dar cuenta de éste, ya que al hacerlo sabe que esa instancia mítica de S1 está perdida. En ese proceso, el sujeto entra a la lógica de la castración, al dar cuenta que "existe alguien, o algo" que permite "volver" a la instancia mítica de inmediatez y de goce. Por ende, S2 sería lo que Lacan llama la Metáfora del nombre-del-padre. Un representante que permite al sujeto entrar a lo simbólico y a la cadena significante. Que intenta de por si dar sentido a ese S1 que no puede presentarse. Ese ideal perdido y causal de deseo llamado objeto a.
 
Goce vs. deseo-placer 

Otro de los aportes de Lacan es la distinción que realiza entre los términos goce y deseo-placer. Aunque ambos parecen semejantes, son radicalmente distintos y tienen consecuencias muy diferentes: el término goce se refiere a las actitudes en las cuales el sujeto pierde su cuota de libertad; el término deseo asociado con el placer, en cambio, se refiere a las conductas que dejan de estar apegadas cerradamente a un objeto determinado, permitiendo al sujeto ejercer su libertad.

La Topología en Lacan
 
 
Lacan para dar cuenta del inconsciente, en parte, se apoya en una rama de la matemática y la geometría, llamada Topología; la cual estudia el fenómeno de transformación de ciertos cuerpos geométricos (tal como la Esfera, el "Toro", el "Cross-Cap", y la "Botella de Klein", Banda de Moebius; y el "NUDO"), y es una geometría que se apoya en la cualidad (y no en la mensurabilidad). Y como una manera de transmitir algo de lo que no se puede transmitir a través de la matemática, lo que él llama "matema" A partir de esto puede dar cuenta de una geometría del sujeto, al jugarse lo que es la superficie, la línea, el agujero y el punto; en relación a lo que él llamó el "parletre"(parlaser o parlaestar), es decir, a lo que dice el sujeto, a los cortes que se producen en la linealidad de lo que dice, agujereandolo, en relación a su "cuerpo", a ese "yo"(Je) que es otro. Encontrando como mejor objeto para esto el nudo borromeo, cuya principal carácteristica es que al cortarse uno los otros se separan. Como una manera en como se anudan los tres registro real, simbólico e imaginario (R.S.I.).
Práctica psicoanalítica 
Lacan extiende el campo del psicoanálisis en el tratamiento de distintas configuraciones del padecimiento psíquico (originalmente creado para tratar las distintas formas de neurosis) al tratamiento de las distintas formas de psicosis. Aunque el mismo Lacan pone énfasis en que, para el psicoanálisis, psicosis, neurosis y perversión son estructuras subjetivas, no enfermedades mentales que una terapéutica pueda "normalizar" ni "curar". Lacan explica la génesis de las psicosis durante la infancia a partir del recurso a un mecanismo de defensa que llama forclusión del nombre del padre: en una determinada relación entre los padres y el infante por la cual se instaura una legalidad simbólica distinta a la que define la neurosis, quedando atrapado en el estadio del espejo que se manifiesta en distintas formas de psicosis. Sin embargo, la psicología cognitiva y la psiquiatría común rechazan la explicación psicoanalítica de estas enfermedades así como el psicoanálisis rechaza gran parte de las explicaciones que dan los de la llamada psicología cognitiva y los de la psiquiatría común.
También Lacan ha sido uno de los primeros en estudiar la patología conocida como caso límite (borderline), entendiéndola como una forma de psicosis en la cual el afectado mantiene un anclaje con el principio de realidad mediante un proceso llamado synthome. Obviamente esta explicación psicoanálitica también es rechazada por la psiquiatría común.
Lacan rechaza la denominación de "paciente" para quien sufre de problemas psíquicos, sosteniendo que el supuesto paciente es protagonista durante la terapia y debe adoptar un rol activo respecto a sí mismo, convirtiéndose en "analizante" de su propio pensamiento. El método psicoanalítico lacaniano se aproxima a la mayéutica de Sócrates: el psicoanalista reflexiona con el analizante el discurso para que éste llegue a replantearlo y logre acceder a la abreacción mediante a un procesamiento, reconocimiento y verbalización de afectos traumáticos que durante la dolencia se han encontrado reprimidos en lo inconsciente, quedando así curado como resultado de su propia acción.[cita requerida]. Para Lacan el tiempo de duración de una sesión no está fijado de antemano, ya que la finalización de la misma es considerada una intervención del analista que es preciso evitar. La sesión puede durar 20 o 30 minutos o apenas algunos minutos, hasta que se hace presente el objeto a, esto es: cuando durante la sesión aparece un signo importante -por ejemplo una palabra importante, clave-, en tales oportunidades se interrumpe la sesión para que el analizante pueda considerar aquello que ha expresado.

Controversias
Ciencias exactas y naturales

La psicología cognitiva critica a Lacan por haber retomado ideas de Sigmund Freud previamente refutadas por la investigación experimental [2] y por reinterpretarlas a partir de las teorías de la lingüística de Saussure, que también habían sido refutadas con anterioridad por la lingüística moderna[3] (ver Noam Chomsky).
Alan Sokal y Jean Bricmont en su trabajo sobre filosofía de la ciencia califican la obra de Lacan como pseudocientíficas por usar el lenguaje matemático en su teoría del psicoanálisis de forma incorrecta y totalmente fuera de contexto para aparentar carácter científico.[4]
  
Críticas 

Aunque Lacan es considerado con frecuencia parte del campo posmoderno, dentro del mismo ha encontrado también cuestionamiento: Michel Foucault, Félix Guattari, Gilles Deleuze y Jacques Derrida. Éste último (considerado una estrella posmoderna aunque el mismo no se asociaba con el término) elaboró una crítica concienzuda de los escritos analíticos de Lacan, desarmando su aproximación estructuralista al psicoanálisis. En particular, Derrida critica la teoría lacaniana por el falocentrismo heredado de Freud, ejemplificado primordialmente en su concepción del falo como el 'significante primario' que determina el orden social de los significantes. Se puede decir que gran parte de la crítica de Derrida a Lacan lo es en realidad de los elementos freudianos presentes en su obra; por ejemplo, Derrida deconstruye la concepción freudiana de la 'envidia del pene', de la que se desprende la subjetividad femenina, para mostrar que la primacía del falo masculino implica una jerarquía entre la presencia y la ausencia fálica que en última instancia se colapsa en sí misma.
Feminismo y post-feminismo 

Sin embargo, se puede decir que Lacan mantenía una relación complicada con el feminismo y el post-feminismo en cuanto que, aun cuando es criticado por heredar de Freud una supuesta posición falocéntrica en sus teorías psicoanalíticas, también se considera que presentó un retrato cabal de los prejuicios de género en la sociedad.
Lacan utiliza una controvertida frase; "La mujer no existe" (tachando la palabra La). Esta formulación en Lacan apunta al derrumbe de la mítica concepción cultural de la mujer como entregadora de goce. Jacqueline Rose Feminista y Lacaniana nos dice que "la mujer" como categoría absoluta y garantizadora de fantasías es falsa.
Así como Rose, existen representantes cercanas al psicoanálisis lacaniano ([Kristeva, Irigaray] que sostienen afirmaciones similares, no obstante, realizan gestos para derrocar los sistemas falocéntricos, en este sentido no se trata de negar lo lacaniano o acusarle de misógino, sino que pensar lo femenino desde otro lugar.
Nombres del padre
(Redirigido desde Nombres del Padre)
Nombres del padre (Noms-du-Père en francés), más preciso que el más difundido nombre del padre es un concepto introducido por Lacan considerando la noción freudiana del edipo. En sus investigaciones Lacan devela a la función paterna como el soporte de la actividad simbólica de cada sujeto, la función paterna es clivadora ("castradora") e instauradora de La Ley.
Entiende Lacan que la función paterna tiene como correlato a una suerte de significante (téngase en cuenta que la teoría lacaniana considera al inconsciente constituido de un modo similar a un lenguaje) que se inscribiría inconscientemente, tal significante es el denominado nombre del padre. Tal significante substituye o metaforiza al deseo de la madre.
Se considera que tal metaforización con tal significante (el llamado Nombre del Padre) es el pasaje que permite el acceso a la cultura para cada sujeto (aunque el mismo Lacan parece poner en duda esto último).
La teorización lacaniana que lleva al concepto de los "Nombres del Padre" supone un desarrollo más precoz del edipo que el considerado por Freud, en esto Lacan se aproxima a Melanie Klein para quien -a diferencia de Freud- la relación madre-lactante lejos de ser simbiótica ya es conflictiva, el conflicto se da -por ejemplo- en la presencia o la ausencia de la madre (por ejemplo cuando el lactante demanda la teta), esta primera relación conflictiva de ausencia/presencia es un preanuncio de lo que luego será la substitución del deseo de la madre por los nombres del padre.
En las formulaciones lacanianas el Deseo de la Madre (abreviado:DM) es designado S 1 debido a que se le considera como el primer significante que luego constituirá la serie o cadena del lenguaje, mientras que los Nombres del Padre (abreviado:NP) en cuanto metáfora o substitución del Deseo de la Madre, se designa S 2.
Historia del concepto Nombres del padre 
En 1941 Lacan es padre por cuarta vez, tiene una hija con Sylvie Bataille esposa hasta entonces de Georges Bataille, luego la niña rechaza el patronímico materno y esto llamará la atención de Lacan quien señala que sentía culpa ante esto, al mismo tiempo tal fenómeno le llama poderosamente la atención.
En 1951 Lacan emplea por primera vez la expresión Nom-du- Père (Nombre del Padre) al explicar el caso que Freud llamó El hombre de los lobos (un caso de psicosis borderline); luego aplica Lacan la misma expresión al hacer la hermenéutica del caso -también de Freud- denominado El hombre de las ratas (un caso de neurosis obsesiva).
Al estudiar ambos casos Lacan no sólo hace mención de la función paterna, que en el primero ha fallado y en el segundo ha sido distorsionada, sino que seguidamente Lacan habla del padre simbólico, esto es no del padre real (el progenitor biológico masculino) sino de quien cumple la efectiva función paterna (que puede -y conviene que así sea- ser el padre real, pero puede ser otro).En 1956 aparece -ya como una fórmula- la mención al Nombre-del-Padre al considerar Lacan el caso llamado El Presidente Schreber (un caso de paranoia casi típica que Freud había ya observado al leer la autobiografía de Schreber llamada "Memorias de un Neuropata" ), es en ese año de 1956 que Lacan teoriza como etiología de la mayoría de las psicosis a la forclusión de la función paterna por un rechazo de la inscripción en el inconsciente del significante de la misma: El Nombre-del-Padre.
Posteriormente Lacan hace una sutil e importante redenominación de tal significante, y en lugar de El nombre-del-padre usa el concepto Los nombres del padre ya que se considera que no existe un significante en particular sino la posibilidad de varios para representar en el inconsciente a la función paterna.
La Ley (psicoanálisis)
La Ley es un concepto usado en el psicoanálisis, especialmente en el psicoanálisis lacaniano para significar al conjunto de normativas que se instalan en el inconsciente de un sujeto durante la infancia. En tal sentido La Ley * tiene mucho en común con el superyó planteado por Freud, sin embargo el superyó puede derivar de cualquier adulto, mientras que La Ley es considerada específicamente como procedente de quien cumple la función paterna: el padre (biológico o no) o , en su defecto, quien resulte un real substitutivo del padre. Así el padre instaura la ley: separa al infante de estar excesivamente apegado a la madre y mediante esta separación el sujeto es integrado en el orden de la cultura, por lo demás La Ley además de imponer normativas inconscientes, organiza racionalmente al psiquismo del sujeto.
Si se desea profundizar más en la cuestión (aunque esto llevará a una explicación más compleja) véase: Nombres del Padre.
*: En los textos lacanianos, por razones didácticas, es frecuente que las palabras más relevantes se escriban con mayúsculas iniciales, aún cuando tales palabras se encuentren en el medio de una oración.
Otro
Otro o El Otro. Se trata de un concepto filosófico y psicológico (especialmente psicoanálitico).

Contexto
 
En tanto que concepto filosófico ha sido especialmente considerado por Sartre y por Merleau-Ponty, esto es, dentro del ámbito del existencialismo con mucho de fenomenología.
Lacan 
Lacan por su parte hace una consideración del Otro influido en gran medida por Sartre y por Merleau-Ponty; en la polémica "Sartre versus Merleau-Ponty", Lacan ( debido a sus investigaciones y experimentaciones -como aquella del estadio del espejo-) se aproxima a la opinión de Merleau-Ponty. Sin embargo existiendo una muda y mutua rivalidad entre Lacan y Sartre ninguno de los dos reconoció los puntos en común que tenían en su conceptualización del Otro.
En Lacan el Otro es al mismo tiempo el prójimo (cada otro sujeto por separado) y todo el conjunto de sujetos que constituyen a la cultura y la sociedad desde el origen de la humanidad.
En esa segunda consideración es que Lacan usa la palabra siempre con mayúscula inicial, y en sus notaciones es representado mediante una A (inicial de la palabra francesa Autre=Otro)*.
El Otro en cuanto conjunto de sujetos que constituyen a la cultura y a la sociedad es calificado por Lacan de Tesoro de los significantes, es decir, es de tal entidad que cada sujeto por separado recibe el lenguaje; por esto se entiende la frase lacaniana El sujeto es hablado por el Otro y su variación el sujeto es pensado por el Otro. Desde el Otro es que el sujeto posee un lenguaje y es desde el Otro que el sujeto piensa (en esto hace Lacan una modificación al cogito cartesiano, al cogito ergo sum -pienso ergo existo-: nadie piensa inicialmente desde su ego o desde su sí mismo, sino que lo hace a partir de lo que recibe por tradición desde el Otro).
Sin embargo -opina Lacan- el sujeto cae en una falacia si cree que por recibir los significantes desde el Otro, el Otro le va a poder satisfacer en todo, le va a dar respuestas para todo, el Otro da significantes -considera Lacan- pero da pocos significados (vulgarmente hablando: da pocas "explicaciones"), es por esto que a tal aspecto del Otro, Lacan, lo representa con una A tachada (tachada con una ).
Por lo demás al constituirse el ego de cada sujeto a partir del Otro, también resulta ser el deseo instalado en cada sujeto un deseo proveniente del Otro y dirigido hacia el Otro, esto se resume en el apotegma: el deseo es el deseo del Otro.
El primer sujeto vicario o representante del Otro para todo sujeto es su madre (Lacan suele representarla con una "a" -de autre-), en las notaciones y matemas lacanianos debe evitarse confundir esta "a" que representa a la madre del sujeto con el llamado objeto a. La madre en cuanto prójimo (próximo) primero de cualquier sujeto le da su noción de ego hecho que se plasma durante el estadio del espejo, sin embargo la madre es un otro que -sin saberlo- sólo transmite parte de la información del Otro (es decir de todo el conjunto que es la sociedad y la cultura), más aún, la madre sólo será eficaz si media entre ella y el infante la función paterna.
Nota
Lacan hace un juego de palabras con las palabras francesas parofónicas autre (otro) y être (ser).
Estadio del espejo
En la teoría del psicoanálisis lacaniano, el estadio del espejo representa el momento en el que un (o una) infante se 'reconoce' a sí mismo/a en la imagen del espejo o en un Otro semejante y próximo que le re-presenta. Es descrito en el ensayo de Lacan "El estadio del espejo como formador de función del yo", el primero de sus Écrits, considerado uno de sus trabajos más importantes.
Con frecuencia se pasa por alto la base experimental [cita requerida] del ensayo de Lacan. Como observó un escritor: "Para evidenciar el papel del otro en la infancia —la situación conocida como "transitivismo" en la que el niño le atribuye sus propias acciones a otros— Lacan agrega evidencia de la biología animal, donde se ha probado experimentalmente que una relación perceptual a otro de la misma especie es necesaria para el proceso de maduración normal. Sin la presencia visual de otros, el proceso de maduración se retrasa, aunque puede ser restaurado a un ritmo casi normal colocando un espejo en la jaula del animal."[1]
Explicación más sencilla:

Momento o estadio en el cual el infante se encuentra 
por vez primera capacitado para percibirse, o más exactamente, percibir su imago corporal. Tal momento es llamado estadio del espejo debido a que recién entonces el infante se reconoce ante un espejo, esto sucede normalmente entre los seis y los 18 meses. Tal fenómeno parece haber sido estudiado primeramente por Henri Wallon aunque no es sino Lacan quién, hacia 1935-36 nota las implicancias fundamentales del estadio del espejo.
Dos procesos, como mínimo, deben converger para que se produzca el estadio del espejo: en primer lugar la suficiente maduración de las áreas del cerebro especializadas en la percepción y procesamiento de la información visual; pero esto no basta, otro requisito indispensable es que exista un semejante que le sirva de estímulo, en este aspecto aquí existe algo del tipo imprinting; tal semejante, tal Otro, es en principio la madre (o quien cumpla la función materna), ella no sólo será el modelo visual y háptico en el cual se identifique corporalmente el niño ó la niña (según el caso), la madre será configuradora de la imago corporal al "modelar" al niño (ó la niña) con sus caricias y con sus expresiones verbales.
Al ocurrir el estadio del espejo el infante deja de angustiarse de sumo grado ante la ausencia de la madre, pasando a poder regocijarse percibiendose reflejado, y...sobre todo, dotado de unidad corporal, de propio cuerpo (al que identificara con "su" yo),...ya siente placer con su cuerpo sin la directa asistencia de la madre.
Así el estadio del espejo revela la configuración del Ego del sujeto. Como para que tal haya ocurrido ha sido menester el estímulo externo desde un semejante, queda desvelado que, en principio, inicialmente, todo yo es un Otro.
Empero el estadio del espejo no se fija sólo con la función materna; tal cual lo dedujera Lacan se requiere un tertium, un tercero; es la función paterna la que permitirá mantener la noción de unidad corporal del sujeto y así luego el desarrollo psíquico a partir de esta percepción de unidad.
Lo previsto por Lacan ha sido observado por la investigadora Jane Gallup en los años 80 del s XX: si ha sido insuficiente la función paterna -ó se ha provocado una forclusión- un infante puede alcanzar el estadio del espejo... pero luego puede tener una grave regresión.
La relación potencial entre el estadio del espejo y formas arquetípicas (V.arquetipo) ha sido explorada por teóricos de la literatura, de los mass media y los juegos (games) informáticos (Mathias Fuchs), o investigadores del cine (Laura Mulvey); en 1971 Gordon G.Gallup -sin hacer muchas menciones de los estudios precedentes realizados por Lacan- pudo comprobar, aún dentro del marco conductista, al estadio del espejo mediante la Prueba del espejo.
La primera vez que Lacan hace público su descubrimiento es en 1937 con el informe que envió al 14º Congreso Psicoanalítico Mundial realizado en la ciudad entonces llamada Marienbad, el extenso título de tal comunicado es: Le Stade du miroir. Théorie d'un moment structurant et génetique de la constitution de la réalité, conçu en relation avec l'experience et la doctrine psychanalitique.(...)International Journal of Psychoanalisis,1937.(El estadio del espejo. Teoría de un momento estructurante y genético de la constitución de la realidad, concebido en relación con la experiencia y la doctrina psicoanalítica).
Aunque recién en julio de 1949 explicitó Lacan que el estadio del espejo es el formador de la función del yo o ego; llamando la atención que aún en ese año usara la palabra francesa je (yo deíctico) y no, como luego lo hará, la palabra francesa moi (yo pronominal y substantivo) para referirse al ego.
Notas
  1. Cita traducida de la Wikipedia inglesa: Anthony Wilden, "Lacan and the discourse of the Other" in Lacan, The Language of the Self: the Function of Language in Psychoanalysis, trans. Anthony Wilden (London and Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1981), pp. 159 – 160
Forclusión
Forclusión es un concepto elaborado por Jacques Lacan para designar un mecanismo específico de la psicosis por el cual se produce el rechazo de un significante fundamental, expulsado afuera del universo simbólico del sujeto. Cuando se produce este rechazo, el significante está forcluido. No está integrado en el inconsciente, como en la represión, y retorna en forma alucinatoria en lo real del sujeto.
El término "forclusión" fue introducido por J. Lacan en la última clase de su Seminario dedicado a Las Psicosis, el 4 de julio de 1956.
La génesis de este concepto se remonta a la noción de alucinación negativa, utilizada por Hippolyte Bernheim para designar la falta de percepción de un objeto presente en el campo del sujeto, después de la hipnosis. Freud tomó el sentido de esta noción aplicándole el término Verwerfung (Desmentida) en 1894, en el tercer apartado de su artículo "Las neuropsicosis de defensa", a propósito de la psicosis alucinatoria: "Existe un tipo de defensa mucho más enérgica y mucho más eficaz, que consiste en que el yo rechaza (verwirft) la representación intolerable, simultáneamente con su afecto, y se comporta como si la representación no hubiera llegado jamás al yo". Pero el texto freudiano en el que Lacan se ha basado principalmente para promover su noción forclusión (falta del nombre del padre) es, sin duda, " Historia de una neurosis infantil", en el que los términos verwerfen y Verwerfung (Desmentida) son repetidamente utilizados. El pasaje más demostrativo es aquel en el que se propone la coexistencia, en el sujeto, de tres actitudes distintas respecto de la castración: "[...] la tercera corriente, la más antigua y la más profunda, que había pura y simplemente rechazado (verworfen) la castración y en la cual no se trataba todavía de juzgar sobre la realidad de ésta, esta corriente era todavía reactivable. En otro lugar he comunicado una alucinación que dicho paciente tuvo a la edad de cinco años [...]"
Si bien la Verwerfung (Desmentida) y la Verdrängung (represión) se diferencian claramente en uso y connotación en los escritos freudianos, no sucede lo mismo con los términos Verneinung (negación) y Verleugnun (renegación), introducidos en la teoría en la década 1920-1930. Verneinung es el nombre del mecanismo verbal mediante el cual lo reprimido es reconocido de manera negativa por el sujeto, sin ser no obstante aceptado. La Verleugnung designa la negativa del sujeto a reconocer la realidad de una percepción: por ejemplo, la falta de pene en la madre. Asimismo, se encuentran en Freud otros términos, distintos a Verwerfung, utilizados en un sentido que parece autorizar, de acuerdo con el contexto, una aproximación al concepto de repudio: ablehnen (apartar, rehusar), aufheben (suprimir, abolir). Y en contraposición, el término Verwerfung no siempre corresponde, en Freud, al significado de repudio: está usado en, por lo menos, otras dos acepciones diferentes de la mencionada. Una es el sentido amplio de un rechazo que puede ejercerse aun en forma de represión; y otra es el sentido de un rechazo que adopta la forma de un juicio consciente de condenación.
Paralelamente, en Francia, Pichon introducía el término "escotomización" para designar el mecanismo de ceguera inconsciente mediante el cual el sujeto hacía desaparecer hechos desagradables de su memoria o su conciencia. En 1925, una polémica opuso a Freud y René Laforgue a propósito de esta palabra. Laforgue proponía traducir por escotomización tanto la renegación (Verleugnung) como otro mecanismo, propio de la psicosis y sobre todo de la esquizofrenia. Freud se negó a seguirlo y distinguió la Verleugnung respecto de la Verdrängung. La situación que describía Laforgue suscitaba la idea de una anulación de la percepción, mientras que la expuesta por Freud mantenía la percepción en el marco de una negatividad. Desde el punto de vista clínico, esta polémica no hace sino revelar la falta de un término específico para designar el mecanismo de rechazo propio de la psicosis, término faltante en el vocabulario freudiano, a pesar de la exigencia constante en Freud por hallarlo y definirlo.
En el año 1928, en Francia, Édouard Pichon publica (en colaboración con Jacques Damourette) un artículo titulado "Sur la signification psychologique de la négation en français". A partir de la lengua, toma del discurso jurídico el adjetivo "forclusivo" para significar que el segundo miembro de la negación en francés se aplica a hechos que la persona que habla ya no encara como formando parte de la realidad: son hechos forcluidos. El ejemplo en el que se basan los autores es un artículo periodístico sobre circunstancias ligadas al "caso Dreyfus". Pichon y Damourette dicen: "La lengua francesa, mediante el forclusivo, expresa el deseo de escotomización, traduciendo de tal modo el fenómeno normal del cual la escotomización descrita en patología mental por M. Laforgue y uno de nosotros [Pichon] es la exageración patológica".
En 1954, Lacan comenzó a actualizar la cuestión del forclusivo y la escotomización en oportunidad de un debate con el filósofo hegeliano Jean Hyppolite, quien abordaba la cuestión a través de la Verneinung, que se proponía traducir como denegación. Por su parte, Lacan se inspiró en el trabajo de Merleau-Ponty, Phénoménologie de la perception, para proponer la alucinación como "fenómeno de desintegración de lo real", componente de la intencionalidad del sujeto. En el seno de este diálogo, Lacan comenta el caso freudiano del Hombre de los Lobos, dando como equivalente francés de Verwerfung la palabra retranchement (supresión). Dos años más tarde, en su Seminario, al retomar la distinción freudiana entre neurosis y psicosis, después de comentar intensamente la paranoia de Schreber y elaborar el significante nombre-del-padre, propuso traducir Verwerfung por forclusión. Se entiende por tal el mecanismo específico de la psicosis, consistente en el rechazo primordial de un significante fundamental, que queda expulsado (forcluido) del universo simbólico del sujeto. Los significantes que sufren este destino retornan en lo real, en una alucinación o un delirio que invaden la palabra y la percepción del sujeto.
Esta interpretación de Lacan permite resolver el problema que Freud había dejado planteado en el Historial de Schreber, al desechar la proyección como mecanismo explicativo del fenómeno psicótico manteniendo la radical diferencia de éste respecto de los síntomas de las psiconeurosis: "No era exacto decir que la sensación reprimida en el interior se proyectaba al exterior; más bien reconocemos que lo que había sido suprimido en el interior retorna desde el exterior". A lo largo del Seminario 3 (titulado Las psicosis), y basándose en el texto freudiano "La negación", Lacan define el repudio a partir de un proceso primario que comporta dos operaciones complementarias: la Einbeziehung ins Ich, la introducción en el sujeto, y la Ausslossung aus dem Ich, la expulsión fuera del sujeto. A la primera de estas operaciones la denomina Bejahung (proposición, afirmación) primaria. La segunda constituye lo real: el dominio que persiste fuera de la simbolización. Esta etapa, previa a toda articulación simbólica (anterioridad lógica, no cronológica), es primordial en la relación del sujeto con el símbolo -es decir, con el lenguaje-. "Puede entonces suceder que algo primordial en lo tocante al ser del sujeto no entre en la simbolización, y sea, no reprimido, sino rechazado...En el origen hay pues Bejahung, a saber, afirmación de lo que es, o Verwerfung". Los significantes sometidos a la Bejahung sufrirán diversos destinos (por ejemplo, la Verdrängung); lo afectado por la Verwerfung primitiva sufrirá otro: se manifestará en lo real.
J. Lacan termina la última clase del Seminario 3 proponiendo el término "forclusión": "No retorno a la noción de Verwerfung de la que partí, y para la cual, luego de haberlo reflexionado bien, les propongo adoptar definitivamente esta traducción que creo la mejor: la forclusión". Una anotación de los responsables del establecimiento y traducción al español del texto de este Seminario (Diana Rabinovich y Jacques-Alain Miller), fechada en 1984, aclara que "clásicamente este término tenía dos acepciones en francés:
1) En derecho: el vencimiento de una facultad o derecho no ejercido en los plazos prescritos.
2) Figurativamente: exclusión forzada, imposibilidad de entrar, de participar.
En castellano no existe ningún equivalente exacto. Por otra parte, su difusión ha precedido la publicación del presente Seminario, y forclusión se ha vuelto de uso habitual en el ambiente psicoanalítico. En base a esta difusión y al hecho de que el Petit Robert (1978), del cual están tomadas las dos acepciones anteriores, incluye una tercera acepción:
3) Psicoanálisis: mecanismo que está en el origen de los estados psicóticos,
hemos decidido mantener el término forclusión, que aparece pues como un vocablo específicamente psicoanalítico y vinculado a la teoría de Jacques Lacan".
Matema
En el psicoanálisis, los matemas se refieren a un tipo de formalización de enunciados introducida por Jacques Lacan. Consisten en fórmulas que representan de manera simbólica sus ideas y análisis.
La formalización (generalmente con una disposición en diagramas o una abstracción en esquemas) con símbolos discretos (por ejemplo letras, números, operadores algorítmicos, etc.) típica de un matema no significa forzosamente que se esté presentando una fórmula de ciencias exactas sino que en muchas ocasiones es aproximar la apariencia del lenguaje de las ciencias formales. De este modo, en cuanto teoría, el psicoanálisis a partir de Jacques Lacan se vuelve prolífico en matemas que toman terminología prestada de la teoría de grafos, teoría de nudos, teoría de conjuntos y la combinatoria.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
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